domingo, 1 de mayo de 2016

Apolo y Dafne: una amor de dos caras

Como segunda tarea de la sección '[POEMAS y algo más]' del proyecto Claroscuro, se nos ha encargado la selección de una pareja de poema ya dados para su posterior comparación. En mi caso, he decidido elegir la pareja formada por A Dafne ya los brazos le crecían, de Garcilaso de la Vega; y A Apolo, siguiendo a Dafne, de Quevedo.

Francisco de Quevedo y Villegas, Juan van der Hamen (s.XVII)
Para empezar, podemos hablar sobre los textos propiamente dichos. Ambos poemas son sonetos (poemas de 14 versos endecasílabos y de rima consonante, divididos en dos cuartetos y dos tercetos) y tratan del mismo tema, el amor imposible presente en el mito de Apolo y Dafne. Es a partir de aquí cuando empiezan a diferenciarse entre ellos. Al estar escritos en distintas épocas (Renacimiento y Barroco, respectivamente), podemos notar grandes diferencias tanto en el tono empleado como en el uso de la lengua.

Hablando sobre el tono empleado y cómo se dirige al lector, el poema de Garcilaso mantiene un tono formal y serio en el que se limita a utilizar una variedad de palabras fáciles para el público y que permiten un entendimiento rápido del texto para cualquiera que lo lea. Sin embargo, el poema de Quevedo es justo lo contrario a éste. En él, utiliza un tono burlón y satírico en el que busca la diversión y no se preocupa de su fácil comprensión por parte de los lectores, añadiendo referencias no muy conocidas como el de Febo. En otras palabras, un texto más dirigido para gente culta, de conocimientos más extendidos.

Garcilaso de la Vega
En cuanto al vocabulario y recursos literarios utilizados, A Dafne ya los brazos le crecían utiliza un vocabulario simple de fácil comprensión, con una gran cantidad de adjetivos que embellecen el texto, y recurre a los hipérbatos y las hipérboles y se percibe la falta de metáforas entre sus versos. En el caso de A Apolo, siguiendo a Dafne, el vocabulario empleado no es de uso cotidiano y se complica aún más con la escasez de adjetivos. Como añadido, opta por el uso de hipérbatos, aliteraciones y  metáforas, las cuales, como anteriormente dije, hacen referencia a Febo.

Por último, quisiera comentar los versos que más han llamado mi atención en ambos poemas. En el primero, me resulta peculiar cómo Garcilaso expresa como si de una maldición se tratase que Apolo está condenado a regar con sus lágrimas el árbol que un día fue Dafne; mientras que en el segundo, me atraen particularmente los versos 3 y 4, pues llama fulana de una forma algo indirecta a Dafne, incitando a Apolo a que compre sus servicios si la quiere. Así pues, nos hemos podido acercar un poco más al estilo del Renacimiento (más triste y serio) y al del Barroco (más alegre, divertido y buscón).

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